Halloween es un tradicional y cultural evento que se realiza principalmente en países de habla inglesa, así que por esta razón es normal asumir que Halloween en la ciudad de Buenos Aires no existe. Sin embargo, estas celebraciones, de hecho, sí tienen lugar en la ciudad y tienden a involucrar a un gran número de elementos conectados a la tradición que rodea a la brujería. Como en los países de habla inglesa, los disfraces, adornos y otros artículos vendidos durante este período giran en torno a las brujas, vampiros, fantasmas y monstruos. A continuación te mostramos una lista del top 5 de los mitos y leyendas de Halloween en Buenos Aires.

1. El Golem de Barrio Once

El Golem de Barrio Once es una figura antropomorfa de la mitología judía formada de arcilla, la cual, se dice, cobra la vida. Mide alrededor de 3 metros de altura y es una especie de héroe local que salva a víctimas de accidentes de auto y evita los robos. Cuenta la leyenda que el Golem nació en la mitad del siglo XVI y fue creado por las manos del Rabino Judah Loew ben Bezalel de Praga. Sin embargo, algunos afirman que fue escondido por el rabino en un hospital anexo en Caballito, otros creen que está actualmente oculto en la oscuridad del Pasaje Carlos Ambrosio Colombo.

Golem of Barrio Once El Pasaje Carlos Ambrosio Colombo donde algunos creen que el Golem está oculto / Fuente

2. La estación perdida

La más interesante de las leyendas es “la estación perdida”, es decir, no puede ser vista. Algunos piensan que la línea pasa entre las estaciones Pasco Sur y Alberti Norte, que fueron cerradas en la mitad del siglo pasado, ya que no era eficiente tener tantas paradas de metro a poca distancia. Hoy en día, estas estaciones se pueden ver a lo largo de la línea, y hay muchos testigos que afirman con certeza que han visto una de las estaciones completamente iluminada con gente vestida con ropa de época, esperando un tren que nunca llega.

Subway Alberti Norte Estación Alberti de la Línea A / Fuente

3. El Cuidador del Cementerio de Recoleta

En 1910, el cuidador del Cementerio de la Recoleta, David Alleno, cometió un suicidio. David estaba fascinado por las lápidas del cementerio, que hoy en día son una atracción turística, y así comenzó a desarrollar una obsesión, deseando con todas sus fuerzas de que una de estas tumbas algún día podría ser su eterna morada.

David comenzó a ahorrar el dinero para comprar su eterno lugar en el cementerio. Cuando su hermano, el administrador del cementerio, ganó la lotería y compartió el premio con él, David viajó a su ciudad natal para mandar a construir una hermosa lápida, digna de estar junto a las numerosas obras de arte del cementerio. Tan pronto como la lápida de la tumba fue completada, él le talló en la base las palabras "Fue el cuidador del cementerio desde 1881 hasta 1910" y, a continuación, al final del año, se suicidó. La noche siguiente, los nuevos cuidadores del cementerio aseguraban ver el fantasma de David deambulando por los pasillos y admirando las lápidas.

David Allano tombstone La lápida del cuidador del cementerio de Recoleta, David Allano / Fuente

4. La Dama de Blanco Luz María García Velloso

Esta es una de las más importantes leyendas de la ciudad de Buenos Aires, y quizás del mundo. La dama de blanco es una figura del folklore urbano, la historia de una mujer que busca engañar a los hombres solteros que se rinden a sus encantos. Generalmente es el fantasma de una mujer traicionada por su pareja, o que ha perdido a sus hijos trágicamente.

En Buenos Aires existen dos supuestas damas de blanco, una de ellas es Luz María García Velloso, quien murió en 1925 a los 15 años de edad y fue enterrada en el Cementerio de Recoleta. Cuenta la leyenda que, mucho tiempo después de su muerte, su espíritu se encontró con varios hombres jóvenes, quienes la invitaron a dar un paseo o tomar un café. Después de la reunión con alguno, la dama de blanco diría que sentía frío y el hombre le ruega ofrecerle sus abrigos. Enseguida ella derrama algo accidentalmente en el abrigo y promete devolverlo la próxima vez que se vean. Cuando el hombre llega a su casa para contar la historia, su madre le informa que esa mujer había muerto hace mucho tiempo. Los hombres corren hacia el cementerio para confirmar si era o no cierto y allí encuentran su tumba, junto con los vitrales y el abrigo.

Luz Maria Veloso Garcia La lápida de Luz María García Velloso en el cementerio de Recoleta / Fuente

5. La Dama de Blanco Rufina Cambaceres

La otra mujer de blanco es Rufina Cambaceres. Existen diferentes versiones de su historia, una de ellas es que después de que su padre murió, su madre, viuda, tenía un romance secreto con el ex-presidente de Argentina, Hipólito Yrigoyen. Hipólito solía visitarlas y Rufina consciente de la relación secreta que tenía el ex-presidente con su madre, empezó a enamorarse de él. En mayo de 1902, durante las celebraciones del cumpleaños de Rufina en el Teatro Colón, un amigo reveló este secreto sucio de ella y la decepción fue tan grave que hizo efecto y su corazón se paralizó.

Rufina fue enterrada en la misma tumba de su padre y en la noche de su entierro, los cuidadores del cementerio escucharon algunos ruidos en la tumba de Rufina. Cuando fueron a buscarla, se dieron cuenta de que el ataúd había sido movido de su lugar original. Esto inmediatamente se le notificó a la familia de Rufina y cuando volvieron estaban verdaderamente sorprendidos por lo que se encontraron: el cuerpo de Rufina estaba en otra posición y repleto de marcas, pues ella había tenido un ataque apopléctico y despertó después de que la enterraran. La leyenda dice que ella se pasea por el cementerio en la noche, llorando por su amado Hipólito, vestida aún con toda su ropa y joyas.

Por: Anna Flavia Castro | Traducido por: Nathaly Bosch