Chile es uno de los países productores de vino con mayor renombre a nivel mundial, y sin duda se ubica (junto con Argentina) en lo más alto del podio dentro de América Latina. Eso se comprueba fácilmente si se revisan los laureles conseguidos por las viñas chilenas en los rankings internacionales que publican Wine Spectator, Drinks International, la prestigiosa Vinalies Internationales del Círculo de Enólogos de Francia, así como también el Bacchuss, premio que otorga la Unión Europea de Catadores.

Valle de Colchagua
Según la Organización Internacional la Viña y el Vino (OIV), Chile es el segundo país productor  de vinos del mundo, después de Argentina /  Foto: Brian Gray

Sin embargo, el vino no sólo es un producto para ser degustado por el paladar, sino que también es la puerta de entrada al tradicional mundo del campo chileno. Hablamos de las llamadas rutas del vino, que en los últimos diez años han conectado distintos viñedos dentro de valles específicos, con el fin de mostrarle al turista el proceso productivo del néctar que bebe Dionisio, así como toda la cultura que rodea al cultivo de la vid. Para quien no lo sepa, la gran mayoría de las viñas chilenas se asientan en valles relativamente cercanos a la capital del país. Con este simple dato uno podría imaginar que los poblados que rodean a los campos sembrados tanto al sur como al norte de Santiago comparten una misma identidad cultural con el ciudadano que habita en la urbe. Pero sucede todo lo contrario, ya que por lo general los valles centrales coinciden con el núcleo de la cultura chilena más tradicional y donde el arraigo de las costumbres criollas es muy fuerte. Estos valles son el hogar del llamado “huaso chileno”, término utilizado coloquialmente para designar al mestizo que habita en el campo y cuya identidad se construye a partir de una herencia tanto española como indígena. Por añadidura, el huaso también es una persona diestra en todas las labores rurales, sabe montar a caballo, usa términos relacionados con el arreo de ganado y conoce los ciclos de la siembra y la cosecha. Siguiendo esta lógica, muchos coinciden en señalar que, por lejos, la zona más tradicional de todas corresponde al Valle de Colchagua, ubicada en la Sexta Región de Chile, a tan solo 160 kilómetros al sur de Santiago. Si tienen ganas de vivir una experiencia donde se combinan los bellos parajes del campo abierto, la enología y las costumbres criollas, no pueden dejar de visitar estos fértiles valles sembrados y rodeados de montañas. Tip de viaje: Reserva online la Visita Guiada a la Ruta del Vino Valle Colchagua desde Santiago y conoce sus famosos viñedos.
Valle de Colchagua
El Valle de Colchagua es la zona más tradicional de la Ruta del Vino en Chile / Foto: Brian Gray

Cuándo ir

Usted podrá visitar los viñedos de los valles centrales en cualquier fecha del año. No obstante, nosotros le recomendamos que lo haga a inicios de la primavera o hacia fines del verano y principios de otoño, es decir, entre marzo y abril. Por una parte, primavera es una excelente época ya que todos los campos y los cerros de los valles centrales están verdes y rebosantes de frescura, el clima es agradable, los árboles frutales están en flor y las uvas en las vides comienzan a crecer a un ritmo sostenido. Se trata, en suma, de un espectáculo para la vista. Por otro lado, si prefiere ir en otoño podrá vivir toda la magia de la tradicional fiesta de la vendimia, la cual celebra el momento de recolección y cosecha de las uvas que serán utilizadas para producir el preciado elixir.

Cómo Acceder

La mayoría de las viñas del Valle de Colchagua ofrecen tours, por lo cual existe la opción de ir por cuenta propia. En tal caso, le recomendamos que alquile un automóvil, ya que por lo general las viñas se encuentran en caminos y rutas a las afueras de los pueblos o ciudades y no todos los buses interurbanos lo dejarán cerca de las entradas principales. Para que se haga una idea, los tours dentro de cada viña tienen un valor promedio de 32 USD, y suelen incluir recorridos comentados dentro de los viñedos, las casas patronales y las bodegas subterráneas donde se ofrecen degustaciones de uno o más vinos. Estos tours se realizan entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde de forma continuada. Si decide hacerlo a la hora de almuerzo, tal vez prefiera adquirir los tours que incluyen buffet, pues muchas de las viñas cuentan también con elegantes restaurantes de comida típica abiertos al público. Estos restaurantes son de primer nivel, se caracterizan por su bella arquitectura y ambientación y por los grandes reconocimientos que han recibido de parte de la crítica gastronómica nacional. El tour + buffet tiene un valor que oscila entre los 77 y los 150 USD, dependiendo del restaurant, la viña y el día de la semana. Tip de viaje:  Si no está entre tus planes alquilar un auto y estás disfrutando de unos días en el valle, puedes reservar la Visita Guiada por la Ruta del Vino Colchagua, que ofrece el servicio de traslado desde hoteles en el Valle de Colchagua y la visita + degustación en 3 viñas de la región. Otra opción muy recomendable es el famoso Tren Sabores del Valle, un antiguo ferrocarril restaurado y propulsado por una locomotora a carbón que sale desde la Estación Central de Santiago y va directo hasta San Fernando (la capital de la Provincia de Colchagua) atravesando los campos sembrados de la zona. Desde ahí el mismo operador dispone de buses que trasladan a los pasajeros hasta una de las viñas de la Asociación de Viñas de Colchagua, se realiza una visita guiada, una degustación de vinos y luego se emprende el viaje de regreso a Santiago a bordo del mismo tren, el que además cuenta con música en vivo, cafetería, más degustaciones de vinos y otros servicios especialmente pensados para los turistas. Valle de Colchagua
Muchas de las viñas cuentan también con elegantes restaurantes de comida típica abiertos al público / Foto: Daytours4u

La Cepa perdida de Francia

¿Qué cosas puede hacer el turista en este valle? Lo más obvio está relacionado (por supuesto) con la cultura del vino, y esto es lo que más disfrutarán tanto los coleccionistas como los enólogos y catadores amateur. Tal vez una de las cosas que más puedan valorar los cultores del vino sea todo lo que tiene que ver con la famosa cepa carmenère, la cual se da muy bien en esta región del mundo y que sirve para hacer un vino con sello típicamente chileno. La cepa carmenère es una de las más antiguas de Europa y es reconocida actualmente como una de las seis cepas originales de la región de Burdeos en Francia, junto al cabernet sauvignon, cabernet franc, la merlot, la malbec y el petit verdot. Sin embargo, esta cepa que obtiene su nombre de la tonalidad carmín que adquieren las hojas de la vid en otoño, dejó de cultivarse en Francia en 1897 a raíz de una plaga que afectó a todas las vides de Europa y que azotó especialmente a esta variedad, a tal punto que se le creyó perdida para siempre. Hasta que se supo que la variedad se cultivaba en Chile, país en que el clima favorece el crecimiento de la vid merlot y de paso los esquejes de carmenère que fueron importados inadvertidamente y mezclados con los de merlot a fines del siglo XIX. Pero nadie en Chile sabía que esta era la cepa perdida de Francia. De hecho se creía que era una variante del merlot y a menudo se mezclaba a ambas cepas para hacer el mismo vino. En 1994 un enólogo francés que estaba de paso por el país confirmó que se trataba de una cepa diferente, la legendaria Carmenère de Burdeos.   Valle de Colchagua  
Durante tu Ruta del Vino en Chile, podrás disfrutar de la famosa cepa carmenère, una de las más antiguas de Europa / Foto: Daytours4u
  Tips de viaje:  Tenga en cuenta que en las salas de venta de estas viñas están disponibles para el turista una variedad de vinos de primer nivel a precios muy convenientes, algunos de los cuales ni siquiera se comercializan en supermercados o licorerías de Chile, sino que van directo a los conteiner de exportación o, en algunos casos, a exclusivas vinotecas. Por eso le recomendamos que no pierda la oportunidad de llevarse alguna buena botella de esta Ruta del Vino, pues de seguro la conseguirá a un precio insuperable y sin comparación al precio de mercado que se utiliza en las vinotecas y supermercados del mundo.

Por: Brian Gray, Antropólogo chileno y muralista especializado en cultura urbana visual.